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viernes, 30 de marzo de 2012

Mientras dormia





Después de comer comenzamos a jugar, vestidos encima de la cama.
Cuando nos quisimos dar cuenta era tarde para avanzar en el juego, el se tenia que ir a trabajar. Que rabia!!! Tener tantas ganas de continuar y tener que pulsar el botón de "pause" en el mejor momento, me hizo resoplar de frustración.
Estábamos ardiendo, nos deseábamos tanto que se nos notaba en la mirada y es que no hay nada como NO poder hacer algo para que te mueras de ganas de hacerlo...
Quería que me desnudará y lo quería en ese momento, no 1000 horas después. Pero no podía ser...
Me quede sola  en la cama viendo la televisión, ... y sin darme cuenta, me quede dormida.
Soñé que no se iba, que continuábamos con nuestro juego, que nos besamos y acariciábamos sin prisa.
Me beso en la nunca, menudo sueño, estaba siendo tan real! que ese último beso me había puesto el vello de punta.
No quería despertar, así que, me gire para encontrar una buena postura que me permitiera seguir  disfrutando de todo lo que me esperaba en el sueño.
Al girarme entreabrí los ojos y vi una sombra sobre mi... los abrí mas y...
...
...

Era el!, me estaba besando de verdad!, estaba ahí, sobre mi desnudo...
No me lo podía creer,  pero... si era de día aun, si solo habían pasado unos minutos... como podía ser?
No se como podía ser , pero fue.
Nunca jamas  un sueño se me había hecho realidad de una manera tan rápida y mágica como este.

Gracias!

miércoles, 4 de enero de 2012

Soñando despierta


Como ya explique en la entrada anterior, Maite, una amiga, me va a prestar un estudio pequeñito indefinidamente para que pueda independizarme.
Este regalazo, ha desembocado en una cadena de favores de amigos, que me tiene emocionada y sorprendida.
La primera fue mi amiga Lidia, que me ofreció el dinero para comprarme la cama o algún mueble que necesitara.
Y ayer, Carlos, que sabe que mi pc se quedo en casa de mi ex,  me dijo que me regala un notebook nuevo que no usa, para que tenga como conectarme a internet en mi nuevo hogar.

Me quede...buff!! acongojada, a punto de llorar de felicidad, de tener unos amigos tan generosos .

Hacia mucho tiempo que no me sentía tan afortunada y es que... :


  • Tengo un buen trabajo, que de momento no peligra. 
  • De salud no solo estoy bien es que estoy mejorando.
  • Tengo una relación fantástica con mi ex, hemos conseguido convertir nuestro amor de pareja en una amor de amigos casi como hermanos. Y nos apoyamos mutuamente en todos los aspectos de la vida, hasta en el sentimental.
  • Tengo una Madre generosa y dulce que  me da alas para que me vaya a probar lo del piso sin miedo a volver si fuera necesario.
  • Tengo varios "amigos" que me alagan me miman y me recuerdan lo que les gusta de mi y quieras que no eso me tiene continuamente con una sonrisa en la cara.
  • Tengo una relación muy especial con Él que aunque no es exactamente la que querría, es suficiente para que me haga sentir afortunada por  poder disfrutar de una persona así.
  • Por fin tengo mi carnet de conducir y el coche que siempre soñé y con el me siento francamente muy independiente.
  • Tengo este rinconcito en el que me siento muy cómoda y sobre todo muy apreciada por vosotros mis lectores.
  • Y en breve tendré mi propio piso. En el que comenzar una nueva etapa de mi vida.


Así que después de tanto tiempo pensado que estaba condenada a sufrir una vida difícil y dura para siempre, que era mi destino y que tenia que asumirlo. Llega todo esta felicidad  y tengo miedo de que como en los sueños, cuando este en el mejor momento me despierte y vuelva a la realidad.

Así que si os parece voy a seguir soñando despierta.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un lugar donde bailar





Recuerdo verte al lado de tu coche de pie, extremadamente elegante para ser un martes sin planes.
Me dedicaste una sonrisa amplia, franca,  me mirabas con ojillos traviesos, como si ocultaras algo.
Me acerque sin apartarte la mirada y te bese lento sin cerrar los ojos, intentando buscar detrás de tus pupilas tu secreto.
Nos montamos en el coche y hablamos como siempre de como nos había ido el día no te pregunte donde me llevabas hasta que vi que nos alejábamos de la ciudad.
Me dijiste: espera un poco... y lo verás.
Comencé a ver que me llevabas a nuestra playa preferida, pensé que te apetecía ver el atardecer como otros veces.
Al llegar pusiste el cd que te hice con mis selección de canciones preferida y  te bajaste del coche, yo te miraba desde dentro, desconcertada . Motor encendido, la música sonando y te vas?
Caminaste por la arena descalzo hasta ponerte delante del haz de las luces del coche, me hiciste un gesto para que fuera hacia a ti.
Comencé a reírme a carcajadas diciéndote: "Estas loco!" pero te hice caso y salí del coche.
Me descalzaste,  me cogiste de la cintura justo cuando comenzaba una de tus canciones favoritas y comenzaste a bailar despacio sin dejar de mirarme.
Al principio me dio algo de vergüenza, la música sonando fuerte, las puertas del coche abiertas , nosotros en mitad de la arena bailando, pensé que la gente nos estaría mirando.
Pero no se si fue la música, el tacto de la arena en los pies descalzos o notar tu respiración en mi cuello, pero me fui relajando y disfrutando de nuestro baile.
Comenzaste a soplarme en el cuello hasta que conseguiste que todo el bello se me erizara. Me besaste desde el hombro hasta los labios , haciendo un camino de besos.
Te separaste de mi, lentamente, metiste tu mano en el bolsillo del pantalón y sacaste poco apoco unas llaves, las pusiste delante de mis ojos y me dijiste:
Ya tenemos un lugar para bailar todas las noches.

martes, 8 de noviembre de 2011

Entre lo dulce y lo picante




ATENCIÓN:  Esta entrada no apta para menos de 18 años. O mayores de edad sensibles a leer sobre sexo...
Aquella noche fuimos  a ver un concierto con unos amigos.
Disfrutamos mucho. A los dos nos gustaba esa energía tan intensa que se transmite entre el grupo y el público. Habíamos cruzado miradas durante el concierto, que me habían hecho tener esa sensación de conexión que se tiene al pensar lo mismo y decirlo sólo con la mirada. Aunque dudaba si lo que pensábamos era algo así como: "woow qué pasada de canción, me encanta" o simplemente "me encantas, me encantas tú" Y eso me había hecho sentir de nuevo ese hormigueo en el estómago que hacia tanto que no sentía.

Terminó el concierto y todo el mundo se lanzó a beber a la barra, yo me agobié un poco y decidí salir fuera un rato. Os pregunté dónde íbais a estar para localizaros a la vuelta y justo antes de que fuera a salir, me dijiste que a ti también te apetecía airearte un poco y que si no me importaba me acompañarías. Te guiñe un ojo y te dije ¡encantada!
Al salir, nos llevamos una sorpresa, a pesar de ser verano y de hacer una temperatura perfecta, se había desatado una gran tormenta eléctrica.
 Como en la puerta había mucha gente nos dirigimos al callejón de al lado . Hablábamos de lo mucho que nos gustaban a los dos los relámpagos. Nos mirabamos con cara de niños, con una mezcla entre emoción y miedo por ver cómo de fuerte iba a ser el siguiente trueno. Nos reíamos sin parar, porque cada vez sonaban más cerca. Uno de los truenos fue tan estruendoso y fuerte que al tenerte delante no pude evitar cogerme a ti, fue puro instinto de protección. Al darme cuenta intenté apartarme rápidamente, un poco avergonzada, pero tú no me dejaste, me apretaste contra tu pecho sin decir nada. Me encantó poder enterrar mi nariz  en tu pecho, olías taaaan bien!
Me gustaba notar mis pechos apoyados en ti, mientras tus brazos me rodeaban la espalda, me hubiera quedado así toda la noche. Pero tú me separaste de ti despacio, sin quitar la  mirada de mis ojos y poco a poco fuiste dirigiendo esa mirada a mis labios, parecía que estaban pasando horas y sólo eran segundos. En el momento que comenzaste a mirar de ese modo mis labios, sabía que ibas a besarme y en mi cabeza se repetía una frase:
                "Aguanta! No le beses todavía! No le beses tú antes!" 
Sabia que ese momento del primer beso, cuando los labios están a escasos milímetros de distancia para por fin unirse, yo no conseguía nunca soportar la tensión y terminaba siempre recorriendo esa distancia rápidamente. Pero quería que contigo fuera distinto. Mientras pensaba esto comencé a notar como tus labios ya estaban en los míos.
 Fue un beso muy  lento, dulce, yo te atrapaba el labio inferior entre los mios y las puntas de nuestras lenguas jugaban tímidamente, era perfecto.
 Nos volvimos a mirar, pero esta vez sabiendo por fin lo que pensabamos, esa seguridad te hizo cogerme por los brazos y hacerme retroceder hasta apoyarme contra la pared.  Comenzamos a besarnos muy deprisa, muy intensamente, tanto, que no nos dimos cuenta que había comenzado a llover, hasta que notamos las primeras gotas de lluvia en la cara.  Eso no nos hizo parar, al contrario, cuanto más llovía más fuerte me abrazabas y más intensos eran tus besos.
Abrí los ojos y  vi que tenias el pelo totalmente mojado y algo pegado a la cara, me encantaba!
Mi ropa había comenzado a pegarse a mi piel y se había vuelto trasparente de lo mojada que estaba, se podía entrever mi sujetador de blonda blanca y detras de él mis pechos.
Tú te diste cuenta y comenzaste a tocármelos, primero por encima de la ropa y después por debajo del sujetador apretando uno de mis pezones de tal modo, que te mordí el labio suavemente mientras te atraía hacia mí .
Quería más, mucho  más, conocía la calle y sabia que a pocos metros de distancia había una escalera de incendios que daba acceso al local .
Te arrastré del brazo hasta allí. Notaba tu mirada de deseo a pesar de tenerte a mi espalda. Me giré de repente para besarte de nuevo mientras caminaba de espaldas hacia la escalera. Cuando llegamos a ella, tú me tumbaste sobre los escalones y comenzaste a besar mi cuello lentamente, jugabas a subir y a bajar entre los lóbulos de mi oreja y mis hombros mientras me abrías la camisa totalmente empapada. 
Yo no podía parar de besarte y de tocar todo lo que quedaba a mi alcance, tu espalda, tus hombros, tu pecho... estaba a mil, nunca había estado así con tan poco... Apartaste con tus dientes mi sujetador y comenzaste a lamer mis pezones con la punta de tu lengua, los chupabas, los mordías ummmmm!
Comenzaste a bajar por mi estómago tu lengua, subiste mi falda con tus manos hacia arriba y con un dedo apartaste un poco mis braguitas, la punta de tu dedo separó mis labios y rozo mi clítoris casi sin querer, lo notaste por el modo en el que te bese y por cómo te atraje hacia mi cuerpo.
Te agachaste un poco más, apartaste del todo mi ropa interior y tu lengua me hizo sentir como no lo había hecho nadie, yo cogía tu cabeza mojada por la lluvia con mis manos  para que no pararas , aunque no parecía en absoluto que tuvieras intención de hacerlo, pero el placer que sentía me hacia estirarte un poco del pelo.
Tuve que separarte de mí porque me moría de ganas de notar en mis manos la erección que estaba segura que tendrías a esas alturas, te la apreté con fuerza a través del pantalón me encantaba llenarme la  mano con ella. Necesitaba notarla, abrí tu cremallera mientras me comías a besos el cuello y nada mas abrir el pantalón se liberó, no hizo falta sacarla ummm!! que caliente estaba!
Comencé acariciarte suavemente mientas tú me mordías de placer .
yo quería comerte entero e intente girarte para que fueras tú el que estuviera tumbado, pero no me dejaste, me apoyaste una mano en el hombro para que no pudiera moverme y con un solo movimiento... te sentí dentro mio.
Ooooh dios! Que gusto, no podia parar de repetírtelo al oído...
  Te abrazaba con mis piernas para que no pudieras salir de dentro de mi, no  podia  evitar tocar mi clitoris con mis dedos mientras tu entrabas una y otra vez, lo hacías  de tal modo, que no pude aguantar mas y estalle de placer, las contracciones de mi cuerpo fueron lo que te hizo que tu no pudieras soportarlo mas y  tuvieras un orgasmo largo e intenso que te hizo gritar de placer.
 Nos quedamos abrazados con la respiración agitada. Comencé a besar tu cara lentamente teníamos que calmarnos y volver al local a estas alturas ya debían estar preocupados por nosotros... o  no? Quizá ellos habían notado antes que nosotros, los mucho que nos atraíamos.