ATENCIÓN: Esta entrada no apta para menos de 18 años. O mayores de edad sensibles a leer sobre sexo...
Aquella noche fuimos a ver un concierto con unos amigos.
Disfrutamos mucho. A los dos nos gustaba esa energía tan intensa que se transmite entre el grupo y el público. Habíamos cruzado miradas durante el concierto, que me habían hecho tener esa sensación de conexión que se tiene al pensar lo mismo y decirlo sólo con la mirada. Aunque dudaba si lo que pensábamos era algo así como: "woow qué pasada de canción, me encanta" o simplemente "me encantas, me encantas tú" Y eso me había hecho sentir de nuevo ese hormigueo en el estómago que hacia tanto que no sentía.
Terminó el concierto y todo el mundo se lanzó a beber a la barra, yo me agobié un poco y decidí salir fuera un rato. Os pregunté dónde íbais a estar para localizaros a la vuelta y justo antes de que fuera a salir, me dijiste que a ti también te apetecía airearte un poco y que si no me importaba me acompañarías. Te guiñe un ojo y te dije ¡encantada!
Al salir, nos llevamos una sorpresa, a pesar de ser verano y de hacer una temperatura perfecta, se había desatado una gran tormenta eléctrica.
Como en la puerta había mucha gente nos dirigimos al callejón de al lado . Hablábamos de lo mucho que nos gustaban a los dos los relámpagos. Nos mirabamos con cara de niños, con una mezcla entre emoción y miedo por ver cómo de fuerte iba a ser el siguiente trueno. Nos reíamos sin parar, porque cada vez sonaban más cerca. Uno de los truenos fue tan estruendoso y fuerte que al tenerte delante no pude evitar cogerme a ti, fue puro instinto de protección. Al darme cuenta intenté apartarme rápidamente, un poco avergonzada, pero tú no me dejaste, me apretaste contra tu pecho sin decir nada. Me encantó poder enterrar mi nariz en tu pecho, olías taaaan bien!
Me gustaba notar mis pechos apoyados en ti, mientras tus brazos me rodeaban la espalda, me hubiera quedado así toda la noche. Pero tú me separaste de ti despacio, sin quitar la mirada de mis ojos y poco a poco fuiste dirigiendo esa mirada a mis labios, parecía que estaban pasando horas y sólo eran segundos. En el momento que comenzaste a mirar de ese modo mis labios, sabía que ibas a besarme y en mi cabeza se repetía una frase:
"Aguanta! No le beses todavía! No le beses tú antes!"
Sabia que ese momento del primer beso, cuando los labios están a escasos milímetros de distancia para por fin unirse, yo no conseguía nunca soportar la tensión y terminaba siempre recorriendo esa distancia rápidamente. Pero quería que contigo fuera distinto. Mientras pensaba esto comencé a notar como tus labios ya estaban en los míos.
Fue un beso muy lento, dulce, yo te atrapaba el labio inferior entre los mios y las puntas de nuestras lenguas jugaban tímidamente, era perfecto.
Nos volvimos a mirar, pero esta vez sabiendo por fin lo que pensabamos, esa seguridad te hizo cogerme por los brazos y hacerme retroceder hasta apoyarme contra la pared. Comenzamos a besarnos muy deprisa, muy intensamente, tanto, que no nos dimos cuenta que había comenzado a llover, hasta que notamos las primeras gotas de lluvia en la cara. Eso no nos hizo parar, al contrario, cuanto más llovía más fuerte me abrazabas y más intensos eran tus besos.
Abrí los ojos y vi que tenias el pelo totalmente mojado y algo pegado a la cara, me encantaba!
Mi ropa había comenzado a pegarse a mi piel y se había vuelto trasparente de lo mojada que estaba, se podía entrever mi sujetador de blonda blanca y detras de él mis pechos.
Tú te diste cuenta y comenzaste a tocármelos, primero por encima de la ropa y después por debajo del sujetador apretando uno de mis pezones de tal modo, que te mordí el labio suavemente mientras te atraía hacia mí .
Quería más, mucho más, conocía la calle y sabia que a pocos metros de distancia había una escalera de incendios que daba acceso al local .
Te arrastré del brazo hasta allí. Notaba tu mirada de deseo a pesar de tenerte a mi espalda. Me giré de repente para besarte de nuevo mientras caminaba de espaldas hacia la escalera. Cuando llegamos a ella, tú me tumbaste sobre los escalones y comenzaste a besar mi cuello lentamente, jugabas a subir y a bajar entre los lóbulos de mi oreja y mis hombros mientras me abrías la camisa totalmente empapada.
Yo no podía parar de besarte y de tocar todo lo que quedaba a mi alcance, tu espalda, tus hombros, tu pecho... estaba a mil, nunca había estado así con tan poco... Apartaste con tus dientes mi sujetador y comenzaste a lamer mis pezones con la punta de tu lengua, los chupabas, los mordías ummmmm!
Comenzaste a bajar por mi estómago tu lengua, subiste mi falda con tus manos hacia arriba y con un dedo apartaste un poco mis braguitas, la punta de tu dedo separó mis labios y rozo mi clítoris casi sin querer, lo notaste por el modo en el que te bese y por cómo te atraje hacia mi cuerpo.
Te agachaste un poco más, apartaste del todo mi ropa interior y tu lengua me hizo sentir como no lo había hecho nadie, yo cogía tu cabeza mojada por la lluvia con mis manos para que no pararas , aunque no parecía en absoluto que tuvieras intención de hacerlo, pero el placer que sentía me hacia estirarte un poco del pelo.
Tuve que separarte de mí porque me moría de ganas de notar en mis manos la erección que estaba segura que tendrías a esas alturas, te la apreté con fuerza a través del pantalón me encantaba llenarme la mano con ella. Necesitaba notarla, abrí tu cremallera mientras me comías a besos el cuello y nada mas abrir el pantalón se liberó, no hizo falta sacarla ummm!! que caliente estaba!
Comencé acariciarte suavemente mientas tú me mordías de placer .
yo quería comerte entero e intente girarte para que fueras tú el que estuviera tumbado, pero no me dejaste, me apoyaste una mano en el hombro para que no pudiera moverme y con un solo movimiento... te sentí dentro mio.
Ooooh dios! Que gusto, no podia parar de repetírtelo al oído...
Te abrazaba con mis piernas para que no pudieras salir de dentro de mi, no podia evitar tocar mi clitoris con mis dedos mientras tu entrabas una y otra vez, lo hacías de tal modo, que no pude aguantar mas y estalle de placer, las contracciones de mi cuerpo fueron lo que te hizo que tu no pudieras soportarlo mas y tuvieras un orgasmo largo e intenso que te hizo gritar de placer.
Nos quedamos abrazados con la respiración agitada. Comencé a besar tu cara lentamente teníamos que calmarnos y volver al local a estas alturas ya debían estar preocupados por nosotros... o no? Quizá ellos habían notado antes que nosotros, los mucho que nos atraíamos.